La selección de fútbol de Irán arribó a México el domingo pasado en medio de una controversia diplomática, tras denunciar que Estados Unidos denegó visas a parte de su personal de apoyo para el Mundial de 2026. A pesar de que la escuadra iraní ha establecido su base en Tijuana, todos sus partidos de la fase de grupos se disputarán en territorio estadounidense.
El entrenador de Irán, Amir Ghalenoei, expresó su frustración a su llegada al aeropuerto de Tijuana. "Deberíamos haber estado aquí la semana pasada porque una diferencia horaria de 12 horas requiere dos semanas de adaptación. Usualmente, en estos torneos, antes de los asuntos técnicos, las consideraciones éticas y humanas deben ser respetadas, lo cual creo que para nosotros no fue el caso", declaró Ghalenoei, según informó The Guardian.
La Federación de Fútbol de Irán (FFIRI) ha calificado el problema de las visas como una "interferencia política en el deporte". Esta acusación se enmarca en las tensas relaciones diplomáticas entre ambos países, que ahora parecen trasladarse al ámbito deportivo, generando preocupación y malestar en la delegación iraní.
La tardanza en la emisión de los visados ha generado un ambiente de frustración dentro del equipo, que ve comprometida su preparación física y táctica. La adaptación a la diferencia horaria, que el entrenador Ghalenoei estima en dos semanas, es crucial para el rendimiento de los jugadores en un torneo de la magnitud de la Copa del Mundo. Esta situación no solo afecta la logística, sino también el estado anímico de los futbolistas y el cuerpo técnico, quienes esperaban condiciones óptimas para su participación, según The Guardian.
Información basada en The Guardian. Redacción cuotazo.


