Las rígidas políticas migratorias de Estados Unidos, bajo la segunda administración Trump, están generando un caos logístico en la preparación del Mundial de Fútbol de 2026, lo que afecta a diversos actores del torneo. A diferencia de ediciones anteriores, donde la FIFA lograba flexibilizar los requisitos de entrada, esta vez el organismo se enfrenta a severas restricciones fronterizas.
En Mundiales previos, como Brasil 2014, se implementaron leyes que otorgaban visas temporales gratuitas a los poseedores de entradas. En Rusia 2018 y Qatar 2022, se utilizaron documentos como Fan ID y Hayya Card para facilitar el ingreso y el transporte público gratuito, según The Guardian.
Equipos y personal oficial ya experimentan las consecuencias de estas políticas. Irán, por ejemplo, se ha visto forzado a establecer su base de entrenamiento en México, a pesar de que sus partidos se jugarán en Estados Unidos. Este tipo de situaciones expone las complicaciones adicionales que enfrentan las delegaciones para su logística y planificación.
Omar Artan, un árbitro, es otra de las personas afectadas por estas regulaciones, según The Guardian. La situación de Artan ilustra cómo las restricciones trascienden a los equipos para alcanzar a todos los estamentos involucrados en el evento deportivo.
Información basada en The Guardian. Redacción cuotazo.



