
Mauricio Pochettino, actual director técnico de la selección masculina de Estados Unidos, ha planteado la posibilidad de que su equipo sea un contendiente sorpresa en la próxima Copa del Mundo. El entrenador argentino busca moderar las expectativas de la nación anfitriona, a la que considera "arrogante".
Pochettino recuerda con nostalgia sus primeros contactos con el fútbol. Su "sueño americano" comenzó en Murphy, una pequeña ciudad de Santa Fe, Argentina. En 1978, a los seis años, seguía de cerca el Mundial mientras sus padres trabajaban la tierra, y él vivía con su abuela y su hermano mayor. Los fines de semana, asistía al club local, un lugar que disponía de una de las pocas televisiones a color y donde los adultos jugaban bochas. Desde allí pudo ver a sus héroes como Passarella, Ardiles, Luque, Bertoni, Kempes, Fillol y Tarantini.
Pochettino, en declaraciones a _The Guardian_, manifestó que una Copa del Mundo "es algo que nos falta", refiriéndose al poco historial de su seleccionado en estas competiciones. Con su perspectiva, el técnico busca impulsar a la selección estadounidense a un nivel inesperado, desafiando el escepticismo general.
El entrenador argentino guarda un recuerdo imborrable de su infancia, viendo el Mundial de 1978. Esa imagen de los jugadores en el estadio de River Plate, con el papel picado volando, se grabó en su memoria y forjó su temprana pasión por el fútbol. Esa experiencia personal hoy la traslada a su rol como seleccionador, con la meta de emular, y ojalá superar, el espíritu de aquellos equipos que lo inspiraron.
Información basada en The Guardian. Redacción cuotazo.


