
Mauricio Pochettino, actual entrenador de la selección masculina de fútbol de Estados Unidos, expresó su ambición de competir al máximo nivel en la Copa del Mundo de 2026, a pesar de que el equipo anfitrión no es considerado uno de los principales contendientes. Pochettino busca templar las expectativas, a las que calificó de "arrogantes", mientras persigue su visión del "sueño americano" en el fútbol.
El interés de Pochettino por los Mundiales se remonta a su infancia, en 1978. A los seis años, en Murphy, Santa Fe, Argentina, veía los partidos en uno de los pocos televisores a color disponibles en un club local. Recuerda haber estado junto a su padre, presenciando la atmósfera en River Plate y admirando a jugadores como Passarella, Ardiles, Luque, Bertoni, Kempes, Fillol y Tarantini, a quienes considera sus héroes.
Pochettino afronta el reto de guiar a una selección que jugará en casa en el Mundial. El técnico reconoce que existe una percepción generalizada de que Estados Unidos no es un aspirante al título. Sin embargo, se cuestiona el por qué no deberían serlo, buscando inyectar una mentalidad competitiva en el equipo y en la afición.
Para Pochettino, la Copa del Mundo representa una meta personal pendiente. "Una Copa del Mundo es algo que nos falta", afirmó el entrenador, enfatizando su deseo de alcanzar el éxito en el torneo. Su enfoque se centra en cambiar la narrativa y demostrar el potencial del equipo estadounidense en el escenario global del fútbol.
Información basada en The Guardian. Redacción cuotazo.



