
Mário Américo, conocido como 'pombo correio' (paloma mensajera), fue una figura central pero discreta en la selección brasileña de fútbol entre 1949 y 1974. Este masajista, que participó en siete mundiales, trascendió su rol tradicional para convertirse en mensajero del cuerpo técnico y hombre de confianza de los jugadores, incluido Pelé.
Américo era el encargado de llevar al campo las instrucciones del entrenador, disfrazando sus comunicados como parte de su atención a los futbolistas. Su presencia constante en los torneos mundiales, desde su primera aparición hasta su retiro en 1974, lo hizo un testigo privilegiado de una época dorada del fútbol brasileño.
Antes de dedicarse a la fisioterapia deportiva, Mário Américo tuvo una carrera como boxeador. Esta disciplina le otorgó una disciplina física y mental que luego aplicó en su trabajo con los futbolistas. Su habilidad para pasar desapercibido mientras operaba como enlace entre el banquillo y el terreno de juego fue fundamental en momentos clave de los partidos.
La influencia de Américo se extendió más allá de las canchas. El masajista fue una presencia tranquilizadora para los jugadores, brindando no solo cuidado físico sino también apoyo moral. Su relación cercana con figuras como Pelé subraya el impacto que tuvo en el desarrollo y éxito de la selección brasileña durante décadas, aunque su nombre no siempre resalte entre las grandes leyendas del fútbol.
Información basada en Mundo Deportivo. Redacción cuotazo.


