Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se presentó ante los medios por primera vez en tres años. Durante su intervención en el Estadio Azteca, en la víspera del partido inaugural entre México y Sudáfrica, Infantino minimizó las controversias en torno al Mundial 2026. "Solo, saben, calma, relájense", declaró el dirigente según BBC Sport, intentando disipar las preocupaciones sobre la organización del evento.
El tono de Infantino no convenció a la prensa en un contexto de incidentes recientes. Un árbitro no pudo ingresar a Estados Unidos, y el delantero iraquí Aymen Hussein fue interrogado durante horas en un aeropuerto de Chicago antes de su admisión. Estos hechos, sumados a otros problemas, generaron cuestionamientos sobre el control de la FIFA en la logística del torneo trilateral, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Las dificultades no se limitan a los jugadores y árbitros. La selección de Irán, por ejemplo, se vio obligada a cambiar su base a México. Además, las autoridades estadounidenses anularon todas las entradas de sus aficionados y negaron visas a miembros de la delegación iraní. Estos incidentes, que sí ocurrieron, contrastan con la actitud de Infantino, que pareció restarles importancia.
La postura del presidente de la FIFA generó dudas sobre la capacidad de la organización para gestionar un evento de esta magnitud. Los problemas de visado y acceso para participantes y aficionados recalcan las complejidades de un Mundial organizado en tres países, especialmente con Estados Unidos involucrado en las cuestiones migratorias. La FIFA, bajo el liderazgo de Infantino, enfrenta un desafío creciente para asegurar una planificación sin contratiempos.
Información basada en BBC Sport. Redacción cuotazo.



