
México es una de las naciones anfitrionas de la Copa del Mundo de 2026 y, según reportes, el fútbol se juega en cualquier espacio disponible. El fotoperiodista de Reuters, Raquel Cunha, pasó tres meses fotografiando partidos amateur en la Ciudad de México y sus alrededores.
El fútbol se extiende por todo México. Los campos de juego se improvisan donde sea que las comunidades puedan encontrar espacio. Esto sucede en los límites de las ciudades, bajo los pasos elevados de las carreteras e incluso en el cráter de un volcán, cada rincón se transforma para que jóvenes y adultos compartan la pasión por el deporte.
En un barrio con dificultades económicas de Monterrey, al norte de México, Humberto Guadalupe, de 14 años, conocido como “Messi” con su círculo cercano, dedica sus fines de semana al único campo de fútbol de su comunidad. El campo está rodeado de vehículos abandonados y caminos de tierra. Allí, Humberto comparte la cancha con Eduardo Reyes, de 12 años, quienes luego del partido disfrutan de refrigerios organizados por evangelistas.
Este panorama resalta la importancia del fútbol base que se vive en el país, impulsando a las comunidades a seguir luchando y a los jóvenes a perseguir sus sueños, al igual que los equipos profesionales del país. El campo de fútbol de Los Pinos, en el Cerro de la Campana, Monterrey, es un ejemplo de esta tenacidad y amor por el deporte.
Información basada en The Guardian. Redacción cuotazo.



